nâo é por acaso Luis

nâo é por acaso Luis: (www.astormentas.com)
Poema ao acaso


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sábado, 26 de novembro de 2016

Terra, silvas, raíces



Foto da Habana. 
http://doyoucity.com/site_media/entradas/imgs/La_Habana_Vieja_Cuba.jpg
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Publicado por Manuel Silva García (17/11/2016).-

POEMA DE MI PADRE DEDICADO A SU ABUELO 
ENTERRADO EN CUBA.

Mi padre, Manuel Silva Fernández, a quien bautizamos mi hermano Antonio y yo "El poeta de Louro", por un lado, porque ese era uno de sus oficios y, por el otro, porque si había un lugar en el globo terráqueo que lo desvelaba era ese pequeño pueblo situado a la entrada de la Ria de Muros, en esa provincia de A Coruña, en la Costa da Morte, ese Louro que dejó atrás prácticamente saliendo de su adolescencia, primero haciendo el servicio militar en la marina donde sale graduado de suboficial y radiotelegrafista, luego en barcos mercantes donde incluso en uno de ellos, "el Delphos", barco griego en el cual navegaba, fue echado a pique por un submarino alemán frente a las costas de Inglaterra y refugiado en el Metro de Londres. A partir de allí y tras su paso por Canarias, donde conoce a mi madre, Elena, inicia su travesía a la América para radicarse en Venezuela hasta el fin de sus días.

Siempre nos contaba que, por lo menos, desde mi bisabuelo, referido a quien hoy presentamos este poema de papá, el primer hijo varón lleva el nombre de Manuel (Manolo como diminutivo), y así ha venido sucediendo, terminando prácticamente con mi hijo varón, quien, hasta este momento, es el feliz padre de dos hermosas niñas.

Mi bisabuelo Manuel, desde muy joven, se fue a Cuba y sólo sabemos que está enterrado en Sagua La Grande, población de Villa Clara.


A continuación el poema de mi padre, quien escribía con el seudónimo de 
Manuel Da Roura:

EN MEMORIA DEL ABUELO MANUEL 
(Muerto en Cuba)
___________________________________________

Cuando nos acercamos a la sombría tumba
hombres y mujeres, que vienen a ser lo mismo,
entramos en el reino del abismo,
porque todo lo que somos se derrumba.

Poco a poco desaparece el haber sido
y se va resquebrajando el pensamiento
en un vago y difuso sentimiento
de ser sólo una cosa sin sentido.

Este no ser, que para nada importa,
me obliga a soñar lo que no soy,
no saber de dónde vengo, a dónde voy
y ojalá que la desdicha sea corta.

Qué más da que sea escrito o sea hablado
el recuerdo del deudo o del vecino,
si siempre estará la fosa en el camino
esperando al infeliz para olvidarlo.

A nuestro viejo enterrado en cubano suelo,
ninguno de sus deudos lo recuerda
y lo que ha sido un hombre se hizo tierra,
sin un sólo vestigio por consuelo.

En Cuba nos queda, pues, un no sé qué,
un puñado de raíces no sé dónde,
una pizca de polvo que, siendo hombre,
agarró la maleta y se nos fué.

Y porque nadie se acuerda de su nombre,
al olvido lo sustituye un ¡yo que sé!.

(Manuel da Roura)



.............................................


Se te olvidó, Manuel Silva, un pequeño y, sin embargo, muy significativo detalle: el de contar que tu abuelo, Manuel Silva Balaio (el ancestro que nos legó el apellido Silva), no bien cumplidos sus catorce años, acompañó, desde Galicia, a su padre (nuestro bisabuelo común), en el que sería su último y definitivo viaje a Cuba, y allí, recién arribados los dos, el todavía niño-adolescente hubo de vivir la terrible experiencia de quedarse huérfano en tierra tan lejana. 
Este hecho no es un asunto de naturaleza menor y, ciertamente, ayuda a comprender mejor nuestra intrahistoria familiar y el carácter de todos y cada uno de los miembros que la conforman.

"Manuel Silva García.- 
"No es un pequeño detalle mi acucioso primo Manuel María, es un detallazo que no se me olvidó sino que no lo conocía pero, para eso estas tu con tu inmensa hemeroteca y prodigiosa memoria además siendo el mayor de los nietos de mi abuelo y sobrino-ahijado de papá y haber tenido una larga relación durante años de intercambio de correspondencia con mi viejo, entiendo tu extrañeza de mi desconocimiento. Solo que, repito, no fue ex-profeso simplemente no conocía el dato, te invito pues dado tu preocupación porque el asunto no sea de naturaleza menor a que publiques tus interesantisimas y bien documentadas historias del poeta de Louro que seran enriquecedoras y bienvenidas por estas vías."


Manuel María Pena Silva .- 

"Sin haberte solicitado el correspondiente permiso, me tomé la licencia de trasplantar este artículo a EU SON DE LOURO, en donde, a modo de comentario, también incluí la acotación (la mía) que es objeto de nuestra consideración ahorita. Pero por desgracia, y como la perfección y la memoria no siempre acuden con puntualidad en mi auxilio ni me obedecen, resulta que pasé por alto (¡imperdonable!) el hecho cierto de que el bisabuelo, sembrado entonces en Cuba de forma tan inopinada, inoportuna y dolorosa, era analfabeto funcional y, al llevarse consigo a su hijo (que sí sabía leer y escribir) tendría, mediante él, garantizado el vínculo comunicacional y económico con su esposa e hijos, que eran unos cuantos. 
Tenemos, pues, acto continuo, a nuestro abuelo, Manuel Silva Balaio, solo, dejado de la mano de dios, sacando fuerzas de flaqueza, convertido en prematuramente adulto, buscándose la vida y construyendo esa recia personalidad que nos llena de orgullo. 

Por todo ello, para salvar del anonimato, para hablar del bisabuelo confundido con la tierra cubana, recordarlo así y honrarlo compromete también a dar un paso más y ser ecuánime y sentirse orgullosos de aquel viejo inteligente, irónico, inclusive sarcástico, y, hasta cierto punto, cultísimo, que nos enseñó el camino de la disconformidad y de la protesta, frente a cualquier opresión, frente a toda injusticia. 

Yo creo, estoy seguro, que ambos, sin lugar a dudas, sin saberlo, triunfaron."


Imaxe relacionada

Sagua la Grande
Desde Santa Clara también es un corto viaje hasta Sagua la Grande y su puerto Isabela de Sagua. Una zona conocida por piratas que se escondían entre los numerosos cayos cerca de la costa y las riberas del río Sagua. El asentamiento Sagua la Grande fue dado a un colono español en 1590. El puerto fue fundado en 1844 y hasta el último cuarto del siglo XX muchos trenes llegaron aquí para entregar el azúcar y la melaza. Hoy en día el puerto está prácticamente fuera de funcionamiento y la economía actual se basa en la ganadería y la pesca comercial.

En Sagua la Grande encontrarás un lugar tranquilo, una villa donde podrás observar los restos del gran esplendor que tuvieron aquí los españoles, edificios con gran riqueza arquitectónica abandonados con el paso del tiempo. Sagua la Grande es una villa donde no encontrarás turistas y donde podrás adentrarte en la auténtica Cuba, esa Cuba en la cual te da la impresión de que te metiste en la máquina del tiempo y estas viajando al pasado. Aquellos viajeros que quieran ir a un pueblo donde el turista no se huela desde lejos, deben de venir aquí.
...
http://www.casahostalcuba.com/guiaencuba/30/49/0/Sagua-la-Grande.html



https://www.youtube.com/watch?v=yOkcwdrz92k

E/22.11.2016.19:55.-/-P/.-/-K/.- ( )/

portada

"Toda a gloria do mundo cabe nun grao de milho"   
Fidel Castro 

FOTO: http://www.cubadebate.cu/noticias/2016/11/26/hasta-siempre-comandante/#.WDmO8dThBkh

«Alcalde, ¿me enseñas dónde está mi casita?»

Castro lloró con la emoción tras recibir un saquito de tierra procedente de la casa de su padre









 
28/11/2016 01:06

"Eladio Capón, ex alcalde del ayuntamiento lucense de Láncara, es probablemente el gallego que más trató y conoció de cerca a Fidel Castro. Fue testigo de como Fidel se emocionaba tras obsequiarlo con un saquito de tierra de la finca de su casa paterna en Láncara. El líder cubano le pidió que le señalase en una maqueta la ubicación de la casa de su padre. Compartió veladas en el Palacio de la Revolución en numerosas ocasiones con Fidel Castro. Y luego, en el año 1992, Eladio Capón, alcalde del PP, lo nombró hijo predilecto de Láncara y viajó a Cuba en persona para transmitirle la información. En julio de ese mismo año, Fidel visitó Láncara.
A las nueve de la mañana de ayer, Eladio Capón se enteraba de la muerte de Fidel mientras practicaba deporte en su casa de Sarria. Poco tardó en redactar un escrito de condolencias y enviárselo al ex alcalde del municipio cubano de La Lisa para que trasladase las condolencias a toda la familia. Ya lo hizo en su día cuando falleció su hermano, Ramón Castro.
«Estou afectado. Síntoo de verdade. Foi un amigo para min. Síntome moi agradecido de telo coñecido e teño que agradecerlle ao goberno cubano o recibimento que sempre me fixo. Para min Fidel era como un irmán, un amigo, un pai... Estando ao lado de Fidel sentíame moi a gusto, como si estivese ao carón dun familiar. Era como se o coñecera de sempre», manifestó emocionado Eladio, mientras mostraba cientos de fotos que guarda con un inmenso cariño con el líder cubano. «Sempre me recibía cun abrazo e con todo o corazón do mundo»."



Alcalde, ¿me enseñas dónde está mi casita? - La Voz de Galicia


Carilda Oliver: Fidel está metido en nuestros átomos como la raíz en la tierra

http://www.atlantico.net/articulo/mundo/recuerdo-ilustre-vecino/20161128102544560579.html
http://www.laopinioncoruna.es/mundo/2016/11/27/padre-campesino-sumamente-pobre-galicia/1129312.html
https://www.youtube.com/watch?v=jDs9BGZwrJ0&t=200s

E/.-26.11.2016.14.15.>.-29.11.2016:14:47..-/-P/.-/-K/.- ( )/

segunda-feira, 21 de abril de 2014

GABO GADO


Gabriel García Márquez: frases célebres (spark) (© Reuters)

'El día que la mierda tenga algún valor, los pobres nacerán sin culo'.


Gabriel García Márquez: frases célebres (spark) (© Reuters)


'La sabiduría nos llega cuando ya no nos sirve de nada'.


Fotos: http://noticias.es.msn.com/artes/gabriel-garcia-marquez-frases-celebres#image=4

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http://www.granma.cu/cultura/2014-04-17/el-fidel-castro-que-yo-conozco

El Fidel Castro que yo conozco

Este es el Fidel Castro que creo conocer: Un hombre de costumbres austeras e ilusiones insaciables, con una educación formal a la antigua, de palabras cautelosas y modales tenues e incapaz de concebir ninguna idea que no sea descomunal.

Autor: Gabriel García Márquez | internet@granma.cu
17 de abril de 2014

Fidel Castro y Gabriel Garcia Marquez

Su devoción por la palabra. Su poder de seducción. Va a buscar los problemas donde estén. Los ímpetus de la inspiración son propios de su estilo. Los libros reflejan muy bien la amplitud de sus gustos. Dejó de fumar para tener la autoridad moral para combatir el tabaquismo. Le gusta preparar las recetas de cocina con una especie de fervor científico. Se mantiene en excelentes condiciones físicas con varias horas de gimnasia diaria y de natación frecuente. Paciencia invencible. Disciplina férrea. La fuerza de la imaginación lo arrastra a los imprevistos. Tan importante como aprender a trabajar es aprender a descansar.
Fatigado de conversar, descansa conversando. Escribe bien y le gusta hacerlo. El mayor estímulo de su vida es la emoción al riesgo. La tribuna de improvisador parece ser su medio ecológico perfecto. Empieza siempre con voz casi inaudible, con un rumbo incierto, pero aprovecha cualquier destello para ir ganando terreno, palmo a palmo, hasta que da una especie de gran zarpazo y se apodera de la audiencia. Es la inspiración: el estado de gracia irresistible y deslumbrante, que sólo niegan quienes no han tenido la gloria de vivirlo. Es el antidogmático por excelencia.
José Martí es su autor de cabecera y ha tenido el talento de incorporar su ideario al torrente sanguíneo de una revolución marxista. La esencia de su propio pensamiento podría estar en la certidumbre de que hacer trabajo de masas es fundamentalmente ocuparse de los individuos.
Esto podría explicar su confianza absoluta en el contacto directo. Tiene un idioma para cada ocasión y un modo distinto de persuasión según los distintos interlocutores. Sabe situarse en el nivel de cada uno y dispone de una información vasta y variada que le permite moverse con facilidad en cualquier medio. Una cosa se sabe con seguridad: esté donde esté, como esté y con quien esté, Fidel Castro está allí para ganar. Su actitud ante la derrota, aun en los actos mínimos de la vida cotidiana, parece obedecer a una lógica privada: ni siquiera la admite, y no tiene un minuto de sosiego mientras no logra invertir los términos y convertirla en victoria. Nadie puede ser más obsesivo que él cuando se ha propuesto llegar a fondo a cualquier cosa. No hay un proyecto colosal o milimétrico, en el que no se empeñe con una pasión encarnizada. Y en especial si tiene que enfrentarse a la adversidad. Nunca como entonces parece de mejor talante, de mejor humor. Alguien que cree conocerlo bien le dijo: Las cosas deben andar muy mal, porque usted está rozagante.
Las reiteraciones son uno de sus modos de trabajar. Ej.: El tema de la deuda externa de América Latina, había aparecido por primera vez en sus conversaciones desde hacía unos dos años, y había ido evolucionando, ramificándose, profundizándose. Lo primero que dijo, como una simple conclusión aritmética, era que la deuda era impagable. Después aparecieron los hallazgos escalonados: Las repercusiones de la deuda en la economía de los países, su impacto político y social, su influencia decisiva en las relaciones internacionales, su importancia providencial para una política unitaria de América Latina… hasta lograr una visión totalizadora, la que expuso en una reunión internacional convocada al efecto y que el tiempo se ha encargado de demostrar.
Su más rara virtud de político es esa facultad de vislumbrar la evolución de un hecho hasta sus consecuencias remotas… pero esa facultad no la ejerce por iluminación, sino como resultado de un raciocinio arduo y tenaz. Su auxiliar supremo es la memoria y la usa hasta el abuso para sustentar discursos o charlas privadas con raciocinios abrumadores y operaciones aritméticas de una rapidez increíble.
Requiere el auxilio de una información incesante, bien masticada y digerida. Su tarea de acumulación informativa principia desde que despierta. Desayuna con no menos de 200 páginas de noticias del mundo entero. Durante el día le hacen llegar informaciones urgentes donde esté, calcula que cada día tiene que leer unos 50 documentos, a eso hay que agregar los informes de los servicios oficiales y de sus visitantes y todo cuanto pueda interesar a su curiosidad infinita.
Las respuestas tienen que ser exactas, pues es capaz de descubrir la mínima contradicción de una frase casual. Otra fuente de vital información son los libros. Es un lector voraz. Nadie se explica cómo le alcanza el tiempo ni de qué método se sirve para leer tanto y con tanta rapidez, aunque él insiste en que no tiene ninguno en especial. Muchas veces se ha llevado un libro en la madrugada y a la mañana siguiente lo comenta. Lee el inglés pero no lo habla. Prefiere leer en castellano y a cualquier hora está dispuesto a leer un papel con letra que le caiga en las manos. Es lector habitual de temas económicos e históricos. Es un buen lector de literatura y la sigue con atención.
Tiene la costumbre de los interrogatorios rápidos. Preguntas sucesivas que él hace en ráfagas instantáneas hasta descubrir el por qué del por qué del por qué final. Cuando un visitante de América Latina le dio un dato apresurado sobre el consumo de arroz de sus compatriotas, él hizo sus cálculos mentales y dijo: Qué raro, que cada uno se come cuatro libras de arroz al día. Su táctica maestra es preguntar sobre cosas que sabe, para confirmar sus datos. Y en algunos casos para medir el calibre de su interlocutor, y tratarlo en consecuencia.
No pierde ocasión de informarse. Durante la guerra de Angola describió una batalla con tal minuciosidad en una recepción oficial, que costó trabajo convencer a un diplomático europeo de que Fidel Castro no había participado en ella. El relato que hizo de la captura y asesinato del Che, el que hizo del asalto de la Moneda y de la muerte de Salvador Allende o el que hizo de los estragos del ciclón Flora, eran grandes reportajes hablados.
Su visión de América Latina en el porvenir, es la misma de Bolívar y Martí, una comunidad integral y autónoma, capaz de mover el destino del mundo. El país del cual sabe más después de Cuba, es Estados Unidos. Conoce a fondo la índole de su gente, sus estructuras de poder, las segundas intenciones de sus gobiernos, y esto le ha ayudado a sortear la tormenta incesante del bloqueo.
En una entrevista de varias horas, se detiene en cada tema, se aventura por sus vericuetos menos pensados sin descuidar jamás la precisión, consciente de que una sola palabra mal usada puede causar estragos irreparables. Jamás ha rehusado contestar ninguna pregunta, por provocadora que sea, ni ha perdido nunca la paciencia. Sobre los que le escamotean la verdad por no causarle más preocupaciones de las que tiene: El lo sabe. A un funcionario que lo hizo le dijo: Me ocultan verdades por no inquietarme, pero cuando por fin las descubra me moriré por la impresión de enfrentarme a tantas verdades que han dejado de decirme. Las más graves, sin embargo, son las verdades que se le ocultan para encubrir deficiencias, pues al lado de los enormes logros que sustentan la Revolución los logros políticos, científicos, deportivos, culturales, hay una incompetencia burocrática colosal que afecta a casi todos los órdenes de la vida diaria, y en especial a la felicidad doméstica.
Cuando habla con la gente de la calle, la conversación recobra la expresividad y la franqueza cruda de los afectos reales. Lo llaman: Fidel. Lo rodean sin riesgos, lo tutean, le discuten, lo contradicen, le reclaman, con un canal de transmisión inmediata por donde circula la verdad a borbotones. Es entonces que se descubre al ser humano insólito, que el resplandor de su propia imagen no deja ver. Este es el Fidel Castro que creo conocer: Un hombre de costumbres austeras e ilusiones insaciables, con una educación formal a la antigua, de palabras cautelosas y modales tenues e incapaz de concebir ninguna idea que no sea descomunal.
Sueña con que sus científicos encuentren la medicina final contra el cáncer y ha creado una política exterior de potencia mundial, en una isla 84 veces más pequeña que su enemigo principal. Tiene la convicción de que el logro mayor del ser humano es la buena formación de su conciencia y que los estímulos morales, más que los materiales, son capaces de cambiar el mundo y empujar la historia.
Lo he oído en sus escasas horas de añoranza a la vida, evocar las cosas que hubiera podido hacer de otro modo para ganarle más tiempo a la vida. Al verlo muy abrumado por el peso de tantos destinos ajenos, le pregunté qué era lo que más quisiera hacer en este mundo, y me contestó de inmediato: pararme en una esquina.

http://www.granma.cu/cultura/2014-04-17/la-novela-de-sus-recuerdos

La novela de sus recuerdos

Granma reproduce una crónica del líder histórico de la Revolución, Fidel Castro y otra del escritor Ángel Augier sobre García Márquez; así como dos entrevistas que confirió el Premio Nobel a nuestro diario.

Autor: Fidel Castro Ruz | internet@granma.cu
17 de abril de 2014




Fuente: Granma Internacional. 08/12/02 pag.: 8
Gabo y yo estábamos en la ciudad de Bogotá el triste día 9 de abril de 1948 en que mataron a Gaitán. Teníamos la misma edad: 21 años; fuimos testigos de los mismos acontecimientos, ambos estudiábamos la misma carrera: Derecho. Eso al menos creíamos los dos. Ninguno tenía noticias del otro. No nos conocía nadie, ni siquiera nosotros mismos.
Casi medio siglo después, Gabo y yo conversábamos, en vísperas de un viaje a Birán, el lugar de Oriente, en Cuba, donde nací la madrugada del 13 de agosto de 1926. El encuentro tenía la impronta de las ocasiones íntimas, familiares, donde suelen imponerse el recuento y las efusivas evocaciones, en un ambiente que compartíamos con un grupo de amigos del Gabo y algunos compañeros dirigentes de la Revolución.
Aquella noche de nuestro diálogo, repasaba las imágenes grabadas en la memoria: ¡Mataron a Gaitán!, repetían los gritos del 9 de abril en Bogotá, adonde habíamos viajado un grupo de jóvenes cubanos para organizar un congreso latinoamericano de estudiantes. Mientras permanecía perplejo y detenido, el pueblo arrastraba al asesino por las calles, una multitud incendiaba comercios, oficinas, cines y edificios de inquilinato. Algunos llevaban de uno a otro lado pianos y armarios en andas. Alguien rompía espejos. Otros la emprendían contra los pasquines y las marquesinas. Los de más allá vociferaban su frustración y su dolor desde las bocacalles, las terrazas floridas o las paredes humeantes. Un hombre se desahogaba dándole golpes a una máquina de escribir, y para ahorrarle el esfuerzo descomunal e insólito, la lancé hacia arriba y voló en pedazos al caer contra el piso de cemento. Mientras hablaba, Gabo escuchaba y probablemente confirmaba aquella certeza suya de que en América Latina y el Caribe, los escritores han tenido que inventar muy poco, porque la realidad supera cualquier historia imaginada, y tal vez su problema ha sido el de hacer creíble su realidad. El caso es que, casi concluido el relato, supe que Gabo también estaba allí y percibí reveladora la coincidencia, quizás habíamos recorrido las mismas calles y vivido los sobresaltos, asombros e ímpetus que me llevaron a ser uno más en aquel río súbitamente desbordado de los cerros. Disparé la pregunta con la curiosidad empedernida de siempre. "Y tú, ¿qué hacías durante el Bogotazo?", y él, imperturbable, atrincherado en su imaginación sorprendente, vivaz, díscola y excepcional, respondió rotundo, sonriente, e ingenioso desde la naturalidad de sus metáforas: "Fidel, yo era aquel hombre de la máquina de escribir".
A Gabo lo conozco desde siempre, y la primera vez pudo ser en cualquiera de esos instantes o territorios de la frondosa geografía poética garciamarquiana. Como él mismo confesó, lleva sobre su conciencia el haberme iniciado y mantenerme al día en "la adicción de los best-sellers de consumo rápido, como método de purificación contra los documentos oficiales". A lo que habría que agregar su responsabilidad al convencerme no solo de que en mi próxima reencarnación querría ser escritor, sino que además querría serlo como Gabriel García Márquez, con ese obstinado y persistente detallismo en que apoya como en una piedra filosofal, toda la credibilidad de sus deslumbrantes exageraciones. En una oportunidad llegó a aseverar que me había tomado dieciocho bolas de helado, lo cual, como es de suponer, protesté con la mayor energía posible.
Recordé después en el texto preliminar de Del amor y otros demonios que un hombre se paseaba en su caballo de once meses y sugerí al autor: "Mira, Gabo, añádele dos o tres años más a ese caballo, porque uno de once meses es un potrico". Después, al leer la novela impresa, uno recuerda a Abrenuncio Sa Pereira Cao, a quien Gabo reconoce como el médico más notable y controvertido de la ciudad de Cartagena de Indias, en los tiempos de la narración. En la novela, el hombre llora sentado en una piedra del camino junto a su caballo que en octubre cumple cien años y en una bajada se le reventó el corazón. Gabo, como era de esperarse, convirtió la edad del animal en una prodigiosa circunstancia, en un suceso increíble de inobjetable veracidad.
Su literatura es la prueba fehaciente de su sensibilidad y adhesión irrenunciable a los orígenes, de su inspiración latinoamericana y lealtad a la verdad, de su pensamiento progresista.
Comparto con él una teoría escandalosa, probablemente sacrílega para academias y doctores en letras, sobre la relatividad de las palabras del idioma, y lo hago con la misma intensidad con que siento fascinación por los diccionarios, sobre todo aquel que me obsequiara cuando cumplí 70 años, y es una verdadera joya porque a la definición de las palabras, añade frases célebres de la literatura hispanoamericana, ejemplos de buen uso del vocabulario. También, como hombre público obligado a escribir discursos y narrar hechos, coincido con el ilustre escritor en el deleite por la búsqueda de la palabra exacta, una especie de obsesión compartida e inagotable hasta que la frase nos queda a gusto, fiel al sentimiento o la idea que deseamos expresar y en la fe de que siempre puede mejorarse. Lo admiro sobre todo cuando, al no existir esa palabra exacta, tranquilamente la inventa. ¡Cómo envidio esa licencia suya!
Ahora aparece Gabo por Gabo con la publicación de su autobiografía, es decir, la novela de sus recuerdos, una obra que imagino de nostalgia por el trueno de las cuatro de la tarde, que era el instante de relámpago y magia que su madre Luisa Santiaga Márquez Iguarán echaba de menos lejos de Aracataca, la aldea sin empedrar, de torrenciales aguaceros eternos, hábitos de alquimia y telégrafo y amores turbulentos y sensacionales que poblarían Macondo, el pequeño pueblo de las páginas de cien años solitarios con todo el polvo y el hechizo de Aracataca. De Gabo siempre me han llegado cuartillas aún en preparación, por el gesto generoso y de sencillez con que siempre me envía, al igual que a otros a quienes mucho aprecia, los borradores de sus libros, como prueba de nuestra vieja y entrañable amistad. Esta vez hace una entrega de sí mismo con sinceridad, candor y vehemencia, que le develan como lo que es, un hombre con bondad de niño y talento cósmico, un hombre de mañana, al que agradecemos haber vivido esa vida para contarla.
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http://www.lavozdegalicia.es/noticia/ocioycultura/2014/04/18/gallego-garcia-marquez/0003_201404G18P36994.htm

El gallego García Márquez

Los antepasados originarios de Galicia del escritor y las «cosas increíbles y sobrenaturales» que le contaban influyeron en su extraordinaria forma de narrar

CARLOS G. REIGOSA
18 de abril de 2014  05:00


Sorprende leer las reiteradas afirmaciones de Gabriel García Márquez sobre sus antepasados gallegos, pero ahí están, en artículos o en declaraciones, como las anotadas por su amigo Plinio Apuleyo Mendoza en El olor de la guayaba (1982). «Mis abuelos eran descendientes de gallegos, y muchas de las cosas sobrenaturales que me contaban provenían de Galicia», decía García Márquez. Y, por si quedaba alguna duda, tras recibir el Premio Nobel de Literatura en 1982 confesó que había escrito Cien años de soledad (1967) «usando el mismo método de mi abuela», es decir, el de narrar las historias más extraordinarias, inverosímiles y conmovedoras con la «cara de palo» con que las contaba su «abuela gallega» Tranquilina Iguarán Cotes. Descubrió entonces que ese modo imperturbable de contar y esa riqueza de imágenes era lo que más podía contribuir a la verosimilitud de sus historias.

Cuando hacía estas afirmaciones, el escritor colombiano aún no había estado en Galicia. Pero en 1983, literalmente extenuado por el ajetreo de ganar el Nobel, visitó en La Moncloa a Felipe González, recién elegido presidente del Gobierno, y le confesó su necesidad inaplazable de tomarse un descanso. García Márquez lo contaba luego con las siguientes palabras: «Decidí regalarme en la realidad uno de mis sueños más antiguos: conocer Galicia». Quien le facilitó el viaje fue el joven presidente español, que le encomendó a Domingo García-Sabell, por entonces delegado general del Gobierno en Galicia y presidente de la Real Academia Galega, que recibiese al escritor, que lo guiase y, sobre todo, que lo liberase de toda exposición pública. García-Sabell cumplió a rajatabla. De la visita de García Márquez, que duró 72 horas del mes de mayo de 1983, solo quedaron dos fotos de la Agencia Efe y unas dedicatorias en el único momento en que fue reconocido por un profesor del Instituto Rosalía de Castro, al salir de un restaurante y dirigirse a la plaza del Obradoiro. El resto fue una visita de riguroso incógnito por las calles compostelanas, con epílogo en las Rías Baixas.

Aquella visita fructificó en un artículo revelador e inolvidable del escritor titulado Viendo llover en Galicia, que, contiene una de las más felices y atinadas visiones de Compostela y del ser gallego. «La ciudad -dice el escritor- se impone de inmediato, completa y para siempre, como si se hubiera nacido en ella». García Márquez buscaba literalmente sus raíces ¡y las encontró! Por ello empezó su artículo con una frase inequívoca del Che Guevara: «La nostalgia empieza por la comida». Porque también para él «la nostalgia de Galicia había empezado por la comida, antes de que hubiera conocido la tierra». Es decir, por la comida que hacía su abuela, los panes del viejo horno y los «jamones deliciosos» cuyo sabor se le «quedó grabado para siempre en la memoria del paladar». Un sabor que volvió a encontrar en Galicia. Por ello terminaba preguntándose si no había empezado «a ser víctima de los mismos desvaríos de su abuela. Entre gallegos -ya lo sabemos- nunca se sabe».

Testarudos
Fueron estos reconocimientos los que me llevaron en su día a buscar al escritor e intentar dilucidar su vinculación personal y literaria con Galicia. Los resultados están en el libro La Galicia mágica de García Márquez. Cuando aún lo estaba haciendo, me encontré con él en Los Ángeles (Estados Unidos), me miró fijamente y me dijo: «¿También tú por aquí? Ah, gallego, gallego. ¡Los gallegos somos los seres más testarudos del mundo! Se lo he dicho muchas veces a Fidel Castro, que, como buen gallego, es de una terquedad ilimitada». Entendí perfectamente lo que me quería decir: que ya le habíamos dado bastantes vueltas a la «abuela gallega». Los dos. ¿Dónde está Galicia en su obra? «En la forma de contar». Lo dijo él.
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RAMON CHAO

http://ramonchao.wordpress.com/tag/gabriel-garcia-marquez/
http://ramonchao.wordpress.com/tag/galicia/
http://ramonchao.wordpress.com/2013/04/08/los-origenes-del-realismo-magico-galicia/
http://ramonchao.wordpress.com/2013/02/18/el-garcia-marquez-que-conozco/

http://ramonchao.wordpress.com/2012/03/07/conversacion-con-gabo/

"Comentamos la posible semejanza del libro de Torrente Ballester La saga-fuga de JIB y su Cien años de soledad, que para mí no existe Ballester en una entrevista publicada este verano en EL PAÍS.
Para García Márquez tampoco hay nada de esto. Incluso me quiere hacer creer que ambas novelas son contemporáneas. Le aseguro que La saga-fuga es Posterior, y le recuerdo lo que me había dicho sobre su abuela gallega, que le contaba por las noches leyendas de nuestra tierra.
Me explica García Márquez que su abuela le preparaba un jamón curado en sal que nunca volvió a encontrar en Colombia ni en España hasta que un día descubrió el lacón gallego. Por ello deduce que tal vez su abuela fuera gallega o hija de gallegos y, en efecto, le relataba historias maravillosas, leyendas extraordinarias y sobrenaturales.
«Me parece perfectamente normal», dice, «que estando el Caribe lleno de leyendas llevadas por los gallegos se produzca una literatura coincidente, llena de mundos mágicos y paralelos».
Por último, evocamos lo escrito en Diario 16 acerca de una eventual disputa entre Fidel Castro y él a raíz de sus artículos sobre la intervención cubana en Africa.
Sobre esto sólo me dijo García Márquez que ha mandado los recortes de ese tema a sus amigos cubanos, que se van a reír mucho de semejante estupidez.
Y así no pudimos hablar de la nueva versión del Don Juan, de Mozart, montada por Maurice Béjart en Ginebra."
RAMÓN CHAOEL PAÍS / Madrid /16 /01/1981.
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El cineasta gallego Carlos Velo Cobelas con el escritor Gabriel García Márquez.
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segunda-feira, 9 de janeiro de 2012

Fidel Castro descubre Presidente idóneo para EEUU



El mejor Presidente para Estados Unidos

9 Enero 2012 28

Una conocida agencia europea de noticias transmitió anteayer desde Sydney, Australia, que “un grupo de investigadores australianos de la Universidad de Nueva Gales del Sur anunció la creación de un cable eléctrico diez mil veces más delgado que un cabello, capaz de igual conducción eléctrica que un cable de cobre tradicional.”

“…Bent Weber, jefe del proyecto realizado en la universidad australiana, en un trabajo publicado por la revista Science explicó que ‘poder efectuar conexiones de cables a esa escala microscópica será esencial para el desarrollo de los futuros circuitos electrónicos’”.

“El cable fue creado por físicos australianos y estadounidenses con cadenas de átomos de fósforo dentro de un cristal de silicio: el nanocable cuenta apenas con cuatro átomos de ancho por uno de alto.”

“El hallazgo es esencial en la carrera internacional para desarrollar la primera ‘computadora cuántica’, máquinas superveloces capaces de procesar enormes cantidades de datos en pocos segundos: una serie de cálculos que llevaría años, o incluso décadas, a las computadoras actuales.

“En un cable de cobre tradicional, la electricidad se genera cuando los electrones de cobre fluyen a lo largo del conductor: pero a medida que el cable o conductor se hace más pequeño, la resistencia al flujo eléctrico se hace mayor.

“Para superar este problema Weber y su equipo utilizaron microscopios especialmente diseñados con precisión atómica, que les permitieron colocar los átomos de fósforo en los cristales de silicio.

“Esto permitió que el nanocable actuara como el cobre, con los electrones fluyendo fácilmente y sin problemas de resistencia. ‘Estamos mostrando con esta técnica que es posible minimizar componentes hasta la escala de pocos átomos’, indicó Weber.”

“Si vamos a usar átomos como bits, necesitamos cables a la misma escala de los átomos” -observó la física Michelle Simmons, supervisora del trabajo.

Con estos indetenibles avances tecnológicos que debieran servir para el bienestar de la humanidad, recordaba lo que hace apenas cuatro días escribí sobre el calentamiento de la Tierra y la explotación acelerada del peligroso gas de esquisto, en un mundo que en doscientos años está consumiendo la energía fósil acumulada durante 4 000 millones de años.

Imaginé a Obama, buen articulador de palabras, para quien, en su búsqueda desesperada de la reelección, los sueños de Luther King distan a más años luz que la Tierra del planeta habitable más cercano.

Peor aún: cualquiera de los congresistas republicanos presidenciables, o un líder o lideresa del Tea Party carga más armas nucleares en sus espaldas que ideas de paz en su cabeza.

Imaginen los lectores por un minuto esa poderosa calculadora cuántica capaz de multiplicar por infinitas veces los datos que hoy recogen las modernas computadoras.

¿No es acaso obvio que lo peor de todo es la ausencia en la Casa Blanca de un robot capaz de gobernar Estados Unidos e impedir una guerra que ponga fin a la vida de nuestra especie?

Estoy seguro de que el 90 por ciento de los norteamericanos inscriptos, especialmente los hispanos, los negros, y el creciente número de la clase media, empobrecidos,

votaría por el robot.

Fidel Castro Ruz
Enero 8 de 2012 / 6 y 18 p.m.

sexta-feira, 6 de janeiro de 2012

Fidel resiste, menos mal



Reflexiones de Fidel

La marcha hacia el abismo

5 Enero 2012

No es cuestión de optimismo o pesimismo, saber o ignorar cosas elementales, ser responsables o no de los acontecimientos. Los que pretenden considerarse políticos debieran ser lanzados al basurero de la historia cuando, como es norma, en esa actividad ignoran todo o casi todo lo que se relaciona con ella.

No hablo por supuesto de los que a lo largo de varios milenios convirtieron los asuntos públicos en instrumentos de poder y riquezas para las clases privilegiadas, actividad en la que verdaderos récords de crueldad han sido impuestos durante los últimos ocho o diez mil años sobre los que se tienen vestigios ciertos de la conducta social de nuestra especie, cuya existencia como seres pensantes, según los científicos, apenas rebasa los 180 mil años.

No es mi propósito enfrascarme en tales temas que seguramente aburrirían a casi el ciento por ciento de las personas continuamente bombardeadas con noticias a través de medios, que van desde la palabra escrita hasta las imágenes tridimensionales que comienzan a exhibirse en costosos cines, y no está lejano el día en que también predominen en la ya de por sí fabulosas imágenes de la televisión. No es casual que la llamada industria de la recreación tenga su sede en el corazón del imperio que a todos tiraniza.

Lo que pretendo es situarme en el punto de partida actual de nuestra especie para hablar de la marcha hacia el abismo. Podría incluso hablar de una marcha “inexorable” y estaría seguramente más cerca de la realidad. La idea de un juicio final está implícita en las doctrinas religiosas más extendidas entre los habitantes del planeta, sin que nadie las califique por ello de pesimistas. Considero, por el contrario, deber elemental de todas las personas serias y cuerdas, que son millones, luchar para posponer y, tal vez impedir, ese dramático y cercano acontecimiento en el mundo actual.

Numerosos peligros nos amenazan, pero dos de ellos, la guerra nuclear y el cambio climático, son decisivos y ambos están cada vez más lejos de aproximarse a una solución.

La palabrería demagógica, las declaraciones y los discursos de la tiranía impuesta al mundo por Estados Unidos y sus poderosos e incondicionales aliados, en ambos temas, no admiten la menor duda al respecto.

El primero de enero de 2012, año nuevo occidental y cristiano, coincide con el aniversario del triunfo de la Revolución en Cuba y el año en que se cumple el 50 Aniversario de la Crisis de Octubre de 1962, que puso al mundo al borde de la guerra mundial nuclear, lo que me obliga a escribir estas líneas.

Carecerían de sentido mis palabras si tuviesen como objetivo imputar alguna culpa al pueblo norteamericano, o al de cualquier otro país aliado de Estados Unidos en la insólita aventura; ellos, como los demás pueblos del mundo, serían las víctimas inevitables de la tragedia. Hechos recientes ocurridos en Europa y otros puntos muestran las indignaciones masivas de aquellos a los que el desempleo, la carestía, las reducciones de sus ingresos, las deudas, la discriminación, las mentiras y la politiquería, conducen a las protestas y a las brutales represiones de los guardianes del orden establecido.

Con frecuencia creciente se habla de tecnologías militares que afectan la totalidad del planeta, único satélite habitable conocido a cientos de años luz de otro que tal vez resulte adecuado si nos movemos a la velocidad de la luz, trescientos mil kilómetros por segundo.

No debemos ignorar que si nuestra maravillosa especie pensante desapareciera transcurrirían muchos millones de años antes de que surja nuevamente otra capaz de pensar, en virtud de los principios naturales que rigen como consecuencia de la evolución de las especies, descubierta por Darwin en 1859 y que hoy reconocen todos los científicos serios, creyentes o no creyentes.

Ninguna otra época de la historia del hombre conoció los actuales peligros que afronta la humanidad. Personas como yo, con 85 años cumplidos, habíamos arribado a los 18 con el título de bachiller antes de que concluyera la elaboración de la primera bomba atómica.

Hoy los artefactos de ese carácter listos para su empleo ─incomparablemente más poderosos que los que produjeron el calor del sol sobre las ciudades de Hiroshima y Nagasaki─ suman miles.

Las armas de ese tipo que se guardan adicionalmente en los depósitos, añadidas a las ya desplegadas en virtud de acuerdos, alcanzan cifras que superan los veinte mil proyectiles nucleares.

El empleo de apenas un centenar de esas armas sería suficiente para crear un invierno nuclear que provocaría una muerte espantosa en breve tiempo a todos los seres humanos que habitan el planeta, como ha explicado brillantemente y con datos computarizados el científico norteamericano y profesor de la Universidad de Rutgers, New Jersey, Alan Robock.

Los que acostumbran a leer las noticias y análisis internacionales serios, conocen cómo los riesgos del estallido de una guerra con empleo de armas nucleares se incrementan a medida que la tensión crece en el Cercano Oriente, donde en manos del gobierno israelita se acumulan cientos de armas nucleares en plena disposición combativa, y cuyo carácter de fuerte potencia nuclear ni se admite ni se niega. Crece igualmente la tensión en torno a Rusia, país de incuestionable capacidad de respuesta, amenazada por un supuesto escudo nuclear europeo.

Mueve a risas la afirmación yanki de que el escudo nuclear europeo es para proteger también a Rusia de Irán y Corea del Norte. Tan endeble es la posición yanqui en este delicado asunto, que su aliado Israel ni siquiera se toma la molestia de garantizar consultas previas sobre medidas que puedan desatar la guerra.

La humanidad, en cambio, no goza de garantía alguna. El espacio cósmico, en las proximidades de nuestro planeta, está saturado de satélites de Estados Unidos destinados a espiar lo que ocurre hasta en las azoteas de las viviendas de cualquier nación del mundo. La vida y costumbres de cada persona o familia pasó a ser objeto de espionaje; la escucha de cientos de millones de celulares, y el tema de las conversaciones que aborde cualquier usuario en cualquier parte del mundo deja de ser privado para convertirse en material de información para los servicios secretos de Estados Unidos.

Ese es el derecho que va quedando a los ciudadanos de nuestro mundo en virtud de los actos de un gobierno cuya constitución, aprobada en el Congreso de Filadelfia en 1776, establecía que todavía los hombres nacían libres e iguales y a todos les concedía el Creador determinados derechos, de los cuales no les quedan ya, ni a los propios norteamericanos ni a ciudadano alguno del mundo siquiera el de comunicar por teléfono a familiares y amigos sus sentimientos más íntimos.

La guerra, sin embargo, es una tragedia que puede ocurrir, y es muy probable que ocurra; más, si la humanidad fuese capaz de retrasarla un tiempo indefinido, otro hecho igualmente dramático está ocurriendo ya con creciente ritmo: el cambio climático. Me limitaré a señalar lo que eminentes científicos y expositores de relieve mundial han explicado a través de documentos y filmes que nadie cuestiona.

Es bien conocido que el gobierno de Estados Unidos se opuso a los acuerdos de Kyoto sobre el medio ambiente, una línea de conducta que ni siquiera concilió con sus más cercanos aliados, cuyos territorios sufrirían tremendamente y algunos de los cuales, como Holanda, desaparecerían casi por entero.

El planeta marcha hoy sin política sobre este grave problema, mientras los niveles del mar se elevan, las enormes capas de hielo que cubren la Antártida y Groenlandia, donde se acumula más del 90% del agua dulce del mundo, se derriten con creciente ritmo, y ya la humanidad, el pasado 30 de noviembre de 2011, alcanzó oficialmente la cifra de 7 mil millones de habitantes que en las áreas más pobres del mundo crece de forma sostenida e inevitable. ¿Es que acaso los que se han dedicado a bombardear países y matar millones de personas durante los últimos 50 años se pueden preocupar por el destino de los demás pueblos?

Estados Unidos es hoy no solo el promotor de esas guerras, sino también el mayor productor y exportador de armas en el mundo.

Como es conocido, ese poderoso país ha suscrito un convenio para suministrar 60 mil millones de dólares en los próximos años al reino de Arabia Saudita, donde las transnacionales de Estados Unidos y sus aliados extraen cada día 10 millones de barriles de petróleo ligero, es decir, mil millones de dólares en combustible. ¿Qué será de ese país y de la región cuando esas reservas de energía se agoten? No es posible que nuestro mundo globalizado acepte sin chistar el colosal derroche de recursos energéticos que la naturaleza tardó cientos de millones de años en crear, y cuya dilapidación encarece los costos esenciales. No sería en absoluto digno del carácter inteligente atribuido a nuestra especie.

En los últimos 12 meses tal situación se agravó considerablemente a partir de nuevos avances tecnológicos que, lejos de aliviar la tragedia proveniente del derroche de los combustibles fósiles, la agrava considerablemente.

Científicos e investigadores de prestigio mundial venían señalando las consecuencias dramáticas del cambio climático.

En un excelente documental fílmico del director francés Yann Arthus-Bertrand, titulado Home, y elaborado con la colaboración de prestigiosas y bien informadas personalidades internacionales, publicado a mediados del año 2009, este advirtió al mundo con datos irrebatibles lo que estaba ocurriendo. Con sólidos argumentos exponía las consecuencias nefastas de consumir, en menos de dos siglos, los recursos energéticos creados por la naturaleza en cientos de millones de años; pero lo peor no era el colosal derroche, sino las consecuencias suicidas que para la especie humana tendría. Refiriéndose a la propia existencia de la vida, le reprochaba a la especie humana: “…Te beneficias de un fabuloso legado de 4 000 millones de años suministrado por la Tierra. Solamente tienes 200 000 años, pero ya has cambiado la faz del mundo.”

No culpaba ni podía culpar a nadie hasta ese minuto, señalaba simplemente una realidad objetiva. Sin embargo, hoy tenemos que culparnos todos de que lo sepamos y nada hagamos por tratar de remediarlo.

En sus imágenes y conceptos, los autores de esa obra incluyen memorias, datos e ideas que estamos en el deber de conocer y tomar en cuenta.

En meses recientes, otro fabuloso material fílmico exhibido fue Océanos, elaborado por dos realizadores franceses, considerado el mejor film del año en Cuba; tal vez, a mi juicio, el mejor de esta época.

Es un material que asombra por la precisión y belleza de las imágenes nunca antes filmadas por cámara alguna: 8 años y 50 millones de euros fueron invertidos en ella. La humanidad tendrá que agradecer esa prueba de la forma en que se expresan los principios de la naturaleza adulterados por el hombre. Los actores no son seres humanos: son los pobladores de los mares del mundo. ¡Un Oscar para ellos!

Lo que motivó para mí el deber de escribir estas líneas no surgió de los hechos referidos hasta aquí, que de una forma u otra he comentado anteriormente, sino de otros que, manejados por intereses de las transnacionales, han estado saliendo a la luz dosificadamente en los últimos meses y sirven a mi juicio como prueba definitiva de la confusión y el caos político que impera en el mundo.

Hace apenas unos meses leí por primera vez algunas noticias sobre la existencia del gas de esquisto. Se afirmaba que Estados Unidos disponía de reservas para suplir sus necesidades de este combustible durante 100 años. Como dispongo en la actualidad de tiempo para indagar sobre temas políticos, económicos y científicos que pueden ser realmente útiles a nuestros pueblos, me comuniqué discretamente con varias personas que residen en Cuba o en el exterior de nuestro país. Curiosamente, ninguna de ellas había escuchado una palabra sobre el asunto. No era desde luego la primera vez que eso sucedía. Uno se asombra de hechos importantes de por sí que se ocultan en un verdadero mar de informaciones, mezcladas con cientos o miles de noticias que circulan por el planeta.

Persistí, no obstante, en mi interés sobre el tema. Han transcurrido solo varios meses y el gas de esquisto no es ya noticia. En vísperas del nuevo año se conocían ya suficientes datos para ver con toda claridad la marcha inexorable del mundo hacia el abismo, amenazado por riesgos tan extremadamente graves como la guerra nuclear y el cambio climático. Del primero, ya hablé; del segundo, en aras de la brevedad, me limitaré a exponer datos conocidos y algunos por conocer que ningún cuadro político o persona sensata debe ignorar.

No vacilo en afirmar que observo ambos hechos con la serenidad de los años vividos, en esta espectacular fase de la historia humana, que han contribuido a la educación de nuestro pueblo valiente y heroico.

El gas se mide en TCF, los cuales pueden referirse a pies cúbicos o metros cúbicos ─no siempre se explica si se trata de uno o de otro─ depende del sistema de medidas que se aplique en un determinado país. Por otro lado, cuando se habla de billones suelen referirse al billón español que significa un millón de millones; tal cifra en inglés se califica como trillón lo cual debe tenerse en cuenta cuando se analizan las referidas al gas que suelen ser voluminosas. Trataré de señalarlo cuando sea necesario.

El analista norteamericano Daniel Yergin, autor de un voluminoso clásico de historia del petróleo afirmó, según la agencia de noticias IPS, que ya un tercio de todo el gas que se produce en Estados Unidos es gas de esquisto.

“…la explotación de una plataforma con seis pozos puede consumir 170.000 metros cúbicos de agua e incluso provocar efectos dañinos como influir en movimientos sísmicos, contaminar aguas subterráneas y superficiales, y afectar el paisaje.”

El grupo británico BP informa por su parte que “Las reservas probadas de gas convencional o tradicional en el planeta suman 6.608 billones -millón de millones- de pies cúbicos, unos 187 billones de metros cúbicos, [...] y los depósitos más grandes están en Rusia (1.580 TCF), Irán (1.045), Qatar (894), y Arabia Saudita y Turkmenistán, con 283 TCF cada uno”. Se trata del gas que se venía produciendo y comercializando.

“Un estudio de la EIA -una agencia gubernamental de Estados Unidos sobre energía- publicado en abril de 2011 encontró prácticamente el mismo volumen (6.620 TCF o 187,4 billones de metros cúbicos) de shale gas recuperable en apenas 32 países, y los gigantes son: China (1.275 TCF), Estados Unidos (862), Argentina (774), México (681), Sudáfrica (485) y Australia (396 TCF)”. Shale gas es gas de esquisto. Obsérvese que de acuerdo a lo que se conoce Argentina y México poseen casi tanto como Estados Unidos. China, con los mayores yacimientos, posee reservas que equivalen a casi el doble de aquellos y un 40% más que Estados Unidos.

“…países secularmente dependientes de proveedores extranjeros contarían con una ingente base de recursos en relación con su consumo, como Francia y Polonia, que importan 98 y 64 por ciento, respectivamente, del gas que consumen, y que tendrían en rocas de esquistos o lutitas reservas superiores a 180 TCF cada uno”.

“Para extraerlo de las lutitas -señala IPS- se apela a un método bautizado ‘fracking’ (fractura hidráulica), con la inyección de grandes cantidades de agua más arenas y aditivos químicos. La huella de carbono (proporción de dióxido de carbono que libera a la atmósfera) es mucho mayor que la generada con la producción de gas convencional.

“Como se trata de bombardear capas de la corteza terrestre con agua y otras sustancias, se incrementa el riesgo de dañar subsuelo, suelos, napas hídricas subterráneas y superficiales, el paisaje y las vías de comunicación si las instalaciones para extraer y transportar la nueva riqueza presentan defectos o errores de manejo.”

Baste señalar que entre las numerosas sustancias químicas que se inyectan con el agua para extraer este gas se encuentran el benceno y el tolueno, que son sustancias terriblemente cancerígenas

La experta Lourdes Melgar, del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, opina que:

“‘Es una tecnología que genera mucho debate y son recursos ubicados en zonas donde no hay agua’…”.

“Las lutitas gasíferas -expresa IPS- son canteras de hidrocarburos no convencionales, encalladas en rocas que las guarecen, por lo que se aplica la fractura hidráulica (conocida en inglés como ‘fracking’) para liberarlas a gran escala.”

“La generación de gas shale involucra altos volúmenes de agua y la excavación y fractura generan grandes cantidades de residuos líquidos, que pueden contener químicos disueltos y otros contaminantes que requieren tratamiento antes de su desecho.”

“La producción de esquisto saltó de 11.037 millones de metros cúbicos en 2000 a 135.840 millones en 2010. En caso de seguir a este ritmo la expansión, en 2035 llegará a cubrir 45 por ciento de la demanda de gas general, según la EIA.

“Investigaciones científicas recientes han alertado del perfil ambiental negativo del gas lutita.

“Los académicos Robert Howarth, Renee Santoro y Anthony Ingraffea, de la estadounidense Universidad de Cornell, concluyeron que ese hidrocarburo es más contaminante que el petróleo y el gas, según su estudio ‘Metano y la huella de gases de efecto invernadero del gas natural proveniente de formaciones de shale’, difundido en abril pasado en la revista Climatic Change.

“‘La huella carbónica es mayor que la del gas convencional o el petróleo, vistos en cualquier horizonte temporal, pero particularmente en un lapso de 20 años. Comparada con el carbón, es al menos 20 por ciento mayor y tal vez más del doble en 20 años’, resaltó el informe.”

“El metano es uno de los gases de efecto invernadero más contaminantes, responsables del aumento de la temperatura del planeta.”

“‘En áreas activas de extracción (uno o más pozos en un kilómetro), las concentraciones promedio y máximas de metano en pozos de agua potable se incrementaron con proximidad al pozo gasífero más cercano y fueron un peligro de explosión potencial’, cita el texto escrito por Stephen Osborn, Avner Vengosh, Nathaniel Warner y Robert Jackson, de la estatal Universidad de Duke.

“Estos indicadores cuestionan el argumento de la industria de que el esquisto puede sustituir al carbón en la generación eléctrica y, por lo tanto, un recurso para mitigar el cambio climático.

“‘Es una aventura demasiado prematura y riesgosa’.”

“En abril de 2010, el Departamento de Estado de Estados Unidos puso en marcha la Iniciativa Global de Gas Shale para ayudar a los países que buscan aprovechar ese recurso para identificarlo y desarrollarlo, con un eventual beneficio económico para las transnacionales de esa nación.”

He sido inevitablemente extenso, no tenía otra opción. Redacto estas líneas para el sitio web Cubadebate y para Telesur, una de las emisoras de noticias más serias y honestas de nuestro sufrido mundo.

Para abordar el tema dejé transcurrir los días festivos del viejo y el nuevo año.

Fidel Castro Ruz
Enero 4 de 2012 / 9 y 15 p.m.


http://www.cubadebate.cu/reflexiones-fidel/2012/01/05/la-marcha-hacia-el-abismo/

/E-14.44.37.860/